Shakesperiano, andino y casi inédito
Marzo 28, 2007
Ya van 3 meses del año 2007, año en que el Centro Nacional Autónomo de Cinematografía (CNAC) prometió traer a las salas un número no menor de 26 largometrajes hechos en Venezuela. Hasta ahora hemos podido ver Al Borde de la Línea de Carlos Villegas, Japón a lo Lejos de Freddy Siso, Una Abuela Virgen de Olegario Barrera y Metralleta de Belén Orsini.
No incluyo 13 segundos porque Freddy Fadel, su director, ha hecho hincapié en que “su” película no fue financiada con dinero del estado.
En fin, supongo que la marcha irá aumentando a medida que el año transcurra, porque 36 largometrajes no es un número pequeño, cuando hablamos de la producción venezolana quiero decir; mucho menos cuando se acerca el “verano hollywoodense” que es cuando más películas provenientes de la meca del cine estadounidense se proyectan tanto en ese país como en todo el mundo, Venezuela por supuesto no se escapa.
Mientras espero a ver mas cine venezolano, no puedo sino recordar que antes no existían políticas que apoyaran a la producción nacional, por lo menos en cuanto al aspecto de la distribución en las salas, por lo tanto un sin número de películas se vió afectado, cuando digo un sin número es un eufemismo para referirme a unas cuantas (¡muy pocas por el amor de Cristo!) películas en mucho tiempo que vieron su paso por las salas de cine comercial un tanto comprometido, por no decir que a muchas ocasiones ni siquiera existió.
Una de las películas que disfrutó de esa “suerte” es la versión “libérrima” que hiciera Leonardo Henríquez de la tragedia de William Shakespeare, Macbeth.

Sobre el origen de la película el mismo Leonardo Henríquez habla de como la gestación de su Sangrador se inició cuando siendo joven y viviendo momentos álgidos causados por un incendio en su residencia estudiantil una película lo impactó profundamente:
“En el sótano se estaba llevando a cabo una proyección de Macbeth de Roman Polanski. Y, en medio del pesar de saber que me había quedado sin nada, supe, en ese momento, que alguna vez tenía que filmar esa historia”*
La película que antes de estrenarse en apenas unas 3 o 4 salas venezolanas pasó con muy buenas críticas por los festivales de Venecia, Tokio, Trieste, Mar del Plata, Jeonju, Providence, Calcuta, Los Ángeles, Chicago y Nueva York.
Entonces, ni siquiera el reconocimiento de tales certámenes es suficiente para dotar a una película venezolana de cierto prestigio como para que los distribuidores locales consideren mostrarla en sus “multiplex”.
Pero claro es entendible, al fin y al cabo prefieren la ganacia segura que les proporcionará mostrar el último éxito taquillero a una película con valores estéticos distintos. Eso no está mal como empresas privadas están, hasta cierto punto, en todo su derecho de mostrar lo que les da la gana.
Cuando digo hasta cierto punto es porque luego de la aprobación de la nueva Ley de Cine, toda sala comercial está obligada a darle una justa difusión a las películas venezolanas (A Dios gracias)
Pero que pasa con la plataforma pública, yo creo que ya es hora de aceptar que unas cuantas salas comunitarias y la sala de la Cinemateca Nacional no es suficiente para crear una verdadera oferta heterogénea al espectador venezolano en cuanto a cine se refiere.
No se trata únicamente de garantizar un espacio del cine hecho en casa en las salas privadas, es necesaria la existencia de una multiplex criollo, sin que esto pase a ser sólo un eufemismo para una idea de masificación de la cultura cinematográfica venezolana.
Y la cuestión no debería terminar allí, pues otro de los defectos heredados en cuanto a la difusión del cine venezolano es la corta vida de las películas.

Unas semanas en unas pocas salas y se acabó. No veo la correspondencia en cuanto a la atención prestada a otras manifestaciones actuales de la cultura aquí en Venezuela, así como se distribuyen gratuitamente libros y discos también debe hacerse con el cine venezolano.
Otra posibilidad es darle un espacio en la televisión, ahora que está en la palestra el tema de un nuevo modelo de televisión cultural, el mismo debe presentar diversas manifestaciones de nuestra cultura entre ellas el cine. Todo, tanto la nueva producción como aquella que por falta de una verdadera política de estado mató literalmente a una gran parte de la producción cinematográfica venezolana, por lo menos la poca que se dió en toda la década de los noventa.
*Todo en Domingo, N° 161 - Domingo 03 de Noviembre 2002
Publicado en abn.info.ve
Marzo 28, 2007 en 8:45 pm
“Cuando digo hasta cierto punto es porque luego de la aprobación de la nueva Ley de Cine, toda sala comercial está obligada a darle una justa difusión a las películas venezolanas (A Dios gracias)”
Esto no es necesariamente cierto, J.J. Las películas Venezolanas (ni de otros países, si a eso vamos) tienen aseguradas espacio en “toda sala comercial”. Se les debe dar una exhibición justa y acorde con el tipo de película y con la cantidad de copias que se tiene, pero no hay obligación alguna de que todas estén en todos lados. La regulación lo que obliga es a que cada sala de cine (es decir, cada cine) cumpla con un número de semanas programando películas Venezolanas, eso es todo. Técnicamente hablando, si un cine cubre esa cuota con una o dos películas, no está en obligación de colocar ninguna otra por lo que reste del año…
“Unas semanas en unas pocas salas y se acabó”
No sé si limitas este comentario a la exhibición en la plataforma pública que mencionas, porque la verdad es que las películas Venezolanas duran, en promedio, mucho, MUCHO más que las películas extranjeras. Para darte un ejemplo, Plan B estuvo programada en Cines Unidos del Sambil de Caracas por espacio de 10 semanas. 10 semanas, cuando la enorme mayoría de las películas extranjeras ni siquiera duran tanto, una película Venezolana lo hizo en un solo cine. Otro ejemplo, Al borde de la línea estuvo 7 semanas en Metrocenter, y 6 semanas en otros 8 cines…
La restricción que pone la ley para retirar una película Venezolana de una sala de cine obliga a que la misma se quede en cartelera aún cuando esté haciendo números bajísimos (te hablo de menos de 10 personas por sala por función)
Marzo 28, 2007 en 9:08 pm
Claro Plan B, Elipsis, Amor en Concreto, etc., y las películas que menciono al comienzo son excepciones porque a grosso modo se observa (yo por lo menos) en ciertos elementos de la plataforma ciertos cambios.
Pero Plan B es un caso agreste, porque ¿cuanto duró Borrador en cartelera? por ejemplo.
Traté solo de limitarme a la situación de las películas que formaron parte de la producción previa a la nueva Ley de Cine.
Y como digo en un momento, no me preocupan las Salas comerciales, porque por algo “comerciales” son, mi molestia, descontento, etc. es con la plataforma de salas del estado.
Considero que ya no puede seguir siendo la sala de la Cinemateca, el Celarg, el cine móvil y las salas comunitarias el “caballito de batalla” del otro cine venezolano.
¿como es posible que Japón a los Lejos solo se esté proyectando en una sala?
Coño, transmitan esa vaina por Telesur, por VTV, yo creo que los recursos el gobierno los tiene, de hecho mi visión es optimista, simplemente no veo a los encargados demasiado entusiasmados, eso es lo que me inquieta.
Marzo 31, 2007 en 2:47 pm
¿Donde se puede conseguir Sangrador? siempre he querido verla pero como dices las oportunidades fueron casi nulas.
Te estaré agradecida por esa info.
Marzo 31, 2007 en 5:29 pm
Mmm bueno yo la tengo porque un pana que conozco es muy amigo del director y bueno jale la respectiva bola para tener una copia en dvd, dejame ver si la puedo colgar para descargarla…
Abril 1, 2007 en 6:00 pm
Ojala puedas. Gracias.
Abril 18, 2007 en 4:18 pm
Me gusta mucho tu blog Juancito. Ahora eso de “prometió traer a las salas un número no menor de 26 largometrajes hechos en Venezuela” Será desempolvando viejas películas que están engavetadas por falta de presupuesto para hacer el trailer o las copias etc… pues la verdad es que la cantidad de Técnicos Profesionales del campo que están en activo en la actualidad es lamentablemente bajo. Por eso se ven en pantalla productos nunca bien terminados ( en la mayoría de los casos ) o con serias fallas en su factura. Claro, cuando un DF gana el doble por un comercial, que hace en 2 días, en comparación de una pelicula la cosa da que pensar. En fin espero que la cosa vaya tomando vuelo y se prepare nueva gente para enfrentarse al reto de hacer cine en Vzla. Pero que se prepare de verdad. Yo por mi parte ya estoy trabajando en lo mío.
Saludos y suerte.
Junio 1, 2007 en 12:18 pm
HOLA PIOJOSO PERRITO
Junio 1, 2007 en 12:31 pm
TE QUIERO LUIS Y MAIKY
Octubre 14, 2007 en 9:39 pm
Estimado Juan, no hace falta que la descargues. Si alguien la quiere, puden escribir a sangrador@comala.com y con gusto le enviaremos un dvd, y gracias por la promoción.
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